Antibióticos fuera de la carne

Ni penicilinas ni tetraciclinas podrán usarse en ganado destinado a consumo humano, si las farmacéuticas aceptan la “petición” de la FDA en EE.UU. La medida no tiene que ver con el ganado: lo que busca es frenar la curva ascendente de muertes en la población generadas por infecciones que presentan resistencia a los antibióticos. En la Unión Europea hace mucho rato que están prohibidos.

La agencia de alimentos y drogas norteamericana, conocida como FDA (Food and Drug Administration), cuyas determinaciones marcan pauta en buena medida para América Latina, adoptará algunas medidas tendientes a disminuir el uso de antibióticos en el ganado destinado a consumo humano.

Pero la gestión no se hará con la industria de la carne, sino con los laboratorios, a los que “solicitará” dejar de promover y etiquetar los fármacos contra infecciones humanas para uso en animales como potenciadores de crecimiento. Esta última es una práctica habitual entre productores de ganado, cerdo y aves de corral, para evitar infecciones propias del hacimiento y condiciones de cría y favorecer un crecimiento más rápido.

La FDA cuenta con que la industria farmacéutica acepte su “plan voluntario” y de esta forma se requerirían recetas para administrar antibióticos a animales. El problema de fondo que se busca atacar es la creciente resistencia a los antibióticos en la población, cuyas cifras hablan de 23.000 muertes cada año vinculadas a infecciones resistentes a estos medicamentos.

“Tenemos que ser selectivos sobre las drogas que usamos en los animales y cuándo usarlas”, observó William Flynn, del Centro de Medicina Veterinaria de la FDA. “La resistencia antimicrobial podría no ser completamente prevenible, pero tenemos que hacer todo lo posible para reducirla”.

La FDA se plantea un plazo de tres años para llegar a este escenario. Y según su análisis esta “petición” a las farmacéuticas es la forma más rápida y expedita para eliminar los medicamentos de la carne. La entidad explicó que si hubiera implementado un proceso obligatorio la sola puesta en práctica de las medidas regulatorias podría tomar años.

Si las farmacéuticas firman la petición, el uso por la industria ganadera de antibióticos como las penicilinas y las tetraciclinas sin receta sería ilegal. Aunque muchos otros antibióticos no clasificados por la FDA seguirán disponibles.

Algunos críticos de la medida señalan que la medida se queda corta, si se trata de “hacer frente a una crisis de salud pública”. Otros felicitan la iniciativa, tras décadas de inacción: “Felicitamos a la FDA por dar los primeros pasos desde 1977 para reducir el uso excesivo de antibióticos en términos generales en el ganado”.

EN EUROPA… INCLUSO LA MIEL

La preocupación por los riesgos sanitarios de la ingesta de antibióticos residuales de la carne es mundial. En China la alimentación mezclada con medicamentos en la industria de la carne es habitual. Desde el sector médico, los expertos advierten que las enfermedades antibiótico-resistentes causan cientos de miles de muertes prematuras en China y aumentan los gastos médicos.

“Reglamentar el uso de antibióticos, tanto en el sector médico como en el agrícola podrá ayudar a salvar vidas y ahorrar dinero”, señalan.

La Unión Europea está a la cabeza mundial de la proscripción de antibióticos en la crianza animal. Incluso la miel proveniente de otros países que presente restos de antibióticos no se puede comercializar en Europa.

La controversia respecto al uso de estos medicamentos promotores del crecimiento y que redundan en una carne de mejor calidad, según sus defensores, explica las diferencias de uso entre países desarrollados como EE.UU. y los miembros de la UE. Mientras en el primero se usan extensivamente, en Suecia, por ejemplo, están absolutamente prohibidos desde 1995.

“Si bien con un costo en pérdidas productivas importantes, y con mayores costos en instalaciones y manejo, Suecia ha demostrado que se puede producir carne en forma moderna sin utilizar promotores del crecimiento antibacterianos”, señala un informe de la FAO sobre el tema.

En el resto de la UE desde 1997 el uso de antibióticos está muy limitado (ver tablas comparativas al final y detalles de sustancias prohibidas).

Y desde antes, 1981, existe regulación de sustancias químicas promotoras del crecimiento con efecto hormonal. Para mantener los estándares de seguridad alimentaria esto rige para la producción de carne y derivados y para la importación de productos extranjeros, que deben certificar un plan de vigilancia de residuos.

Pero la preocupación por el tema es permanente. En 2008 Rusia endureció su normativa a la importación de productos cárnicos, estableciendo límites máximos de residuos (LMR) de antibióticos incluso más estrictos que los de la Unión Europea, en carnes de cerdo y ave.

Las nuevas disposiciones han dejado a muchos productores comunitarios sin poder exportar. Los rusos exigen casi ausencia total de antibióticos del tipo tetraciclinas en carne porcina y de coccidioestáticos en aves. Y, entre otras medidas establecen que:

-La carne congelada de ave a -18º no podrá destinarse después de su importación a la transformación industrial. La medida supone un bloqueo de facto de las exportaciones españolas.

– Se prohíben los derivados del cloro como medios antimicrobianos de la carne de ave.
– Se prohíbe la carne de pollo inyectada con agua.