Alianza inter-religiosa para frenar el calentamiento de la Tierra

500 años después de que la Iglesia acusara a Galileo de hereje, hoy con el Papa Francisco a la cabeza es ella quien llama a escuchar la voz de la ciencia sobre el cambio climático. En el Vaticano tiene lugar una mini ‘cumbre’ con personalidades de distinto credo para empujar a la acción. Entre ellos, la periodista y activista de origen judío Naomi Klein. Los ‘negacionistas’, en tanto, dicen que la encíclica sobre el medio ambiente es el “mayor error de Roma desde Galileo”.

“En nombre de la ecología integral”, en palabras del Papa Francisco y luego de publicar su encíclica sobre el medio ambiente, el pontífice está promoviendo una particular alianza inter-religiosa. En la conferencia de dos días que tiene lugar en el Vaticano, donde participan científicos, el clero y activistas, hoy habló Naomi Klein, una de las personalidades más críticas del capitalismo salvaje que ha puesto al planeta en crisis.

“El papa Francisco escribe que ´Laudato Si´ no está dirigida sólo a los católicos, sino ´a todas las personas que habitan el planeta´. Y puedo decir, como una feminista secular judía, que también me habla a mí”, dijo de entrada la periodista y activista canadiense, autora de tres best seller antiglobalización, “No logo”, “La doctrina del shock” y, el último, “Esto lo cambia todo: capitalismo v/s clima”.

Klein señaló que la encíclica –considerada un hito en el debate mundial sobre el cambio climático-, ya ha labrado a Francisco enemigos importantes. Y de hecho, prominentes ‘negacionistas’ del cambio climático norteamericano se han apurado en afirmar que ‘Laudato Si’ es “el mayor error científico de Roma desde Galileo”. A renglón seguido los mismos señalan que un acuerdo de Naciones Unidas para frenar el CO2 en la próxima cumbre de París sería un suicidio económico para EE.UU. y una “amenaza para el mundo”.

La conferencia en el Vaticano. De azul, Naomi Klein, quien dijo sobre la encíclica papal: "sabía que era un documento radical, pero cuando lo leí me impresionó su coraje".

La conferencia en el Vaticano. De azul, Naomi Klein, quien dijo sobre la encíclica papal: “sabía que era un documento radical, pero cuando lo leí me impresionó su coraje”.

Sobre aquellos que han levantado la voz para decir que Francisco no debe inmiscuirse en economía –a la que él culpa de un sistema donde impera el consumismo y la especulación-la autora dice: “Hemos llegado a esta peligrosa  situación en parte por muchos de esos expertos económicos empuñaron sus poderosas herramientas tecnocráticas sin sabiduría”.

Y también envió mensaje a los políticos: “Nuestros líderes están preparando el lápiz de labios y los zapatos de tacón alto para maquillar otro acuerdo deficiente en la conferencia de Paris COP 21. Yo les digo: ¡lean la encíclica entera, no se queden en resúmenes!”.

LA FUERZA DE 1.2 MIL MILLONES DE CATÓLICOS

Una marcha multirreligiosa para manifestarse sobre el clima, que congregó a unas 5 mil personas y cuyo destino final era la Plaza San Pedro, fue la antesala de esta conferencia llamada “La gente y el Planeta primero: el imperativo de cambiar el rumbo”, convocada por Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz y CIDSE, entidad de organizaciones católicas europeas, de Canadá y EE.UU., que promueven los derechos humanos, la justicia social y el desarrollo sostenible.

Junto a Naomi Klein, está el cardenal ghanés Peter Turkson, asesor científico del Papa; y el científico alemán Ottmar Edenhofer, vicepresidente del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), quien relató que muchos de sus colegas ateos y agnósticos han escrito a favor de la encíclica papal.

Entre los presentes en la marcha estuvieron católicos, anglicanos, hinduistas, laicos y ecologistas, como la WWF, cuyos voceros explican en simple la importancia de este movimiento: “El cambio climático es un tema tan grande, tan importante que no se puede resolver en una esquina con los grupos ambientalistas”, dicen. Mientras, también defienden el liderazgo papal sobre los mil 200 millones de católicos, lo que otorga una gran oportunidad para unir bajo el objetivo común de limitar el cambio climático a los activistas.

Si había un momento para que Francisco alzara la voz, era ahora, ad portas de la Conferencia de las Partes, COP 21, programada por Naciones Unidas entre el 30 de noviembre y el 11 de diciembre, en Paris. De allí debe salir un acuerdo vinculante global para limitar a un máximo de 2°C el alza en la temperatura del planeta. Es la esperanza, pero ya lo ha visto el mundo y lo ha recordado el Papa… los anteriores acuerdos han terminado sólo en decepción.