El martirio del oso polar “mendocino”

En medio de la ola de calor de la provincia de Mendoza, el único ejemplar que queda en Argentina sufre los rigores de temperaturas que bordean los 40°. Muchos han comenzado a cuestionarse si tiene sentido tener un OSO POLAR en una zona semidesértica. Ante las protestas, lideradas por ambientalistas que hace años quieren cerrar el recinto, autoridades evalúan enviarlo a Canadá.

¿Tiene algún sentido tener un oso polar en Mendoza, clima semidesértico, con termómetros que llegan a 40°? No. Ninguno. Las altas temperaturas en la vecina localidad y las condiciones en que se encuentra el único oso polar que queda en el país, “Arturo”, un ejemplar de 28 años, han generado las protestas de los ambientalistas argentinos.

En Navidad de 2012 murió en el zoológico de Buenos Aires “Winner”, un oso polar de 16 años, debido al exceso de calor, que en esos días supero los 38°. Había nacido en cautiverio y llegado desde Chile cuatro años antes. Los responsables también adujeron su fallecimiento a los ruidos de fuegos artificiales de la fecha y el nerviosismo que pudo provocarle.

Desde entonces activistas de EcoLógicos Unidos intentan, convocar a la ciudadanía para cerrar el recinto Parque General San Martín de Mendoza por etapas; una lucha que lleva años motivada por las malas condiciones en que se encuentran algunos de más de 2 mil animales del recinto.

Este año, la ola de calor que afecta  a Mendoza ha vuelto la mirada otra vez sobre “Arturo”, un oso polar que vive allí desde 1983 y al que ayudan con chorros de agua de manguera  para refrescarlo un poco, ya que no puede sumergirse por completo en la pequeña piscina de la que dispone.

Hace sólo unos días, a fines de diciembre, imágenes mostraban el agua completamente café y en mal estado de la pileta, y los denunciantes daban cuenta del mal olor de la misma. En su dormitorio de 20 metros cuadrados, hay aire acondicionado que se mantiene a 5° y 6° sobre cero, pero que sube rápido cuando abren las rejas y dejan salir al oso.

A CANADÁ, QUIZÁS

Tras la remoción de anterior director del zoo en medio de la polémica por el mal estado del parque, el ministerio de Ambiente, Tierra y Recursos Naturales de la provincia se ha abierto a un posible traslado del oso polar hasta Canadá, a una reserva natural que podrá darle un ambiente más acorde a su hábitat natural y que ofreció pagar los gastos de la operación.

Sin embargo, se ha solicitado un informe de las condiciones de salud de “Arturo”, para determinar si puede resistir un viaje tan largo. “Nuestro deseo es trasladarlo a un hábitat afín a su especie”, han señalado las autoridades. Ojalá los trámites necesarios para ello no se pierdan en la burocracia. Entre tanto las protestas y las denuncias en la red y vía videos, no cesan, pues el martirio del pobre animal no ha cambiado.

ESPECIE VULNERABLE

En el Ártico, su hábitat natural, se estima que no quedan más de 25 mil osos polares. Una de sus mayores amenazas hoy es el calentamiento global -del que se ha vuelto casi su símbolo- y el derretimiento de los hielos, pues ha reducido las áreas donde vive. Está en categoría de “Especie Vulnerable” desde 2008 en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), pues su población disminuyó un 30% en el curso de tres generaciones (45 años). Otros factores que pueden afectar su supervivencia, mencionados por la UICN, son los contaminantes tóxicos y la exploración de petróleo y gas y desarrollo. Además, las cuotas de caza de Canadá y Groenlandia, y la caza ilegal en Rusia.

Así las cosas, algunos podrán defender el cautiverio, pero claramente no en las condiciones del zoo mendocino.