Un chimpancé bebé es rescatado de entre los restos de su familia

Es el horror del millonario tráfico de fauna silvestre. La cría fue descubierta  durante la captura de dos cazadores en Camerún, junto a las cabezas y extremidades de ejemplares adultos, cuya carne se considerada un lujo. A los pequeños los conservan vivos pues obtienen buen dinero ofertándolos como mascotas.

Fue en Camerún, hace pocos días. Lo descubrieron en medio de 7 cabezas y casi 30 extremidades de las que se presume eran su familia, cuando fueron detenidos dos traficantes de fauna gracias a la labor de la organización no gubernamental LAGA. El bebé chimpancé de unos seis meses de vida, aunque ya fue atendido por médicos, está en shock. “El estrés continúa porque llora intensamente cuando se le acercan seres humanos”, señalan desde la ONG.

El horror que captaron las fotografías, como la noticia difundida por el Instituto Jane Goodall, atestiguan una macabra realidad y es que pese a estar protegidos por la ley en el Apéndice 1 de la Convención sobre Especies Amenazadas de CITES, son víctimas de un tráfico tan rentable que, sumado al de elefantes, rinocerontes, tigres y otros animales en peligro, se acerca en magnitud al dinero que reportan las drogas o la trata de personas.

Los dos sujetos arrestados admitieron el delito, lo que podría significarles un máximo de tres años de cárcel. Pero se sabe que los traficantes habían estado suministrado decenas de cabezas de  chimpancés que tenían como destino Nigeria. El negocio es doble porque mientras su carne -que es ahumada para preservarla- es considerada una delicia, las crías que quedan huérfanas tras las matanzas son vendidas como mascotas a altos precios.

El chimpancé rescatado tiene seis meses de edad y llora cuando se le acercan humanos.

El chimpancé rescatado tiene seis meses de edad y llora cuando se le acercan humanos.

Según cifras de santuarios y centros de rehabilitación de primates difundidas por GRASP, hasta junio de este año se habían confiscado 38 grandes simios; 1.8 por semana, más del doble de la media de 0.9 por semana registrados en 2013. Pero la cifra no incluye un gran decomiso a traficantes africanos de 30 cráneos de gorilas y chimpancés, además de una docena de orangutanes. Y hay casos de terror; en junio otro bebé orangután, fue encontrado en una maleta en el aeropuerto Yakarta.    

APLICAR LA LEY

“No tenemos que centrarnos en pequeños cazadores furtivos, sino en los grandes traficantes que los emplean, en combatir la corrupción, la complicidad y la impunidad para conseguir aplicar la ley, y en reemplazar las interminables discusiones y conferencias por indicadores como el número de grandes traficantes enjuiciados y encarcelados”, afirma el fundador de LAGA, Ofir Dror, sin esconder su crítica hacia enfoques tradicionales de abordar el desafío. 

Ellos en LAGA, desde 2006 operan con otro modelo en Camerún. Se presentan como la primera ONG que centra los esfuerzos en aplicar la ley local de la vida silvestre en estrecha colaboración con el gobierno. Su experiencia les lleva a afirmar que el comercio ilegal de fauna es “transnacional, organizado y especializado”. El resultado de ello son detenciones de traficantes casi todas las semanas; con un 87% de condenas por crímenes contra la fauna silvestre. Su foco está puesto en los actores principales del negocio de la carne de caza ilegal, el comercio de marfil y de mascotas.              

EN SU DEFENSA

Se calcula que cada año unos 3 mil simios mueren y otros tantos son capturados o esclavizados en un negocio millonario que amenaza con extinguirlos. Un reciente informe de ONU-Interpol señala que entre 2005 y 2011 la venta ilegal de grandes simios llegó a 22 mil. Y cada tanto surgen historias que rozan lo increíble, como la publicada hace unos días por El Mundo, sobre una pequeña orangután que era mantenida como esclava sexual en una aldea en Indonesia; por desgracia, áreas en que no se trata de un hecho poco común.

Pero las iniciativas en su defensa no son pocas. La primatóloga inglesa Jane Goodall fue una de las pioneras en alzar la voz por esta especie, la más cercana al hombre, y en plena vigencia pese a su edad. Recientemente y gracias a una alianza de Google Earth y su Instituto se puede recorrer en forma virtual el Parque Nacional de Gombe, Tanzania, donde Goodall hizo sus primeras investigaciones, con imágenes en 360º que permiten maravillarse con los chimpancés y su hábitat, en un intento por sensibilizar a la gente.

Las campañas contra la explotación y exterminio de chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes, los llamados grandes simios, tampoco faltan. La más reciente de OLPejeta Conservancy, que denuncia el comercio que se hace con ellos en Oriente Medio y Asia por parques, zoológicos y empresas de safaris. Todo en medio de un debate en ascenso que llama a reconocerlos como personas no humanas.