El “Hombre Lluvia” de la India

Aprendió de los más ancianos la forma de conservar el agua que era tradicional y se había perdido producto de la llegada de pozos modernos. Gracias a eso logró que el agua volviera a fluir en ríos que llevaban años secos y le devolvió la vida a aldeas que habían sido abandonadas. Es la historia de Rajendra Singh, un hindú que recibió el ‘Nobel Asiático’ y que sigue en pie por otras causas.

¿Es posible concebir una hazaña mayor que haber devuelto el agua a ríos secos y con ello la vida a aldeas abandonadas? En días de desastres ecológicos y un mundo donde todos dicen que los próximos conflictos serán por la posesión del agua, es casi un milagro. Pero Rajendra Singh, hindú de 54 años, lo ha hecho.

Le llaman “Guerrero del agua”, “el hombre lluvia”, “barquero” y “Waterman” de la India o simplemente conservacionista del agua. Pero es más que eso. Es protagonista de una historia tan alucinante como lejana, de unos tiempos remotos en que se creía en la alquimia o se sucumbía a la magia; no de hoy.

Como cabeza y alma de Tarun Bharat Sangh (TBS), fundación que nació para trabajar con las comunidades en la captación y gestión del agua, ha sido ampliamente reconocido. En 2001 ganó el que es considerado el ‘Nobel Asiático’ en categoría Liderazgo de la Comunidad: el Premio Ramón Magsaysay (establecido en 1957 por el Fondo Rockefeller, en honor al ex presidente filipino). En 2005 recibió el importante galardón indio Bajaj Lal Jamna, nombre de un estrecho colaborador de Gandhi, que premia el trabajo social y valores asociados a la herencia de Mahatma.

Pero su trayectoria, premiada desde al año ’90 en adelante y que incluye hasta el título de hombre del año, partió bastante más errática.

ULTIMA PARADA

Una experiencia de adolescente lo había marcado. Cuando tenía 15 años llegó a su aldea un miembro de la Fundación Gandhi para La Paz con la misión de limpiar el pueblo, hacer una biblioteca y erradicar el alcoholismo. Así, ya graduado de Medicina Ayurveda, con un post grado en literatura hindú y tras haber pasado antes por distintas organizaciones sociales que lo desilusionaban por el escaso alcance que lograban tener sus acciones, intentó trabajar en educación en el Servicio de Voluntariado Nacional. Y una vez más, la frustración. Pensó que un grupo de herreros nómades, por el hecho de estar en un constante ir y venir, eran los más necesitados de ayuda. Pero fue más de lo mismo. Entonces vendió sus cosas y junto a un grupo de amigos tomó un bus y sólo bajó en su parada final, un pueblito del interior de Rajasthan, zona semidesértica cercana al Desierto de Thar.

Allí comenzó su práctica de médico, mientras sus amigos intentaban labores de enseñanza. Era el año ’85. El lugar, que alguna vez había tenido un mercado, ahora estaba seco, producto de años de deforestación y prácticas mineras irresponsables. Se habían abandonado las técnicas de conservación de aguas tradicionales y la dependencia de pozos modernos -que absorbían el agua subterránea hacia arriba y obligaba a cavar cada vez mas abajo-, había secado las napas.

Fue entonces que un anciano le increpó; “el agua es más urgente que la educación”, le dijo. Hacía 5 años que el pueblo no tenía agua y había sido declarado “zona oscura”.  Sus amigos se fueron, pero él no. Quería aprender las antiguas técnicas de los campesinos, quería trabajar con sus manos y con gente de la localidad comenzó a reparar un “johad”, verdaderos tanques de almacenamiento de agua lluvia, pero de barro, además de represas de control y otras técnicas que permitían la recarga de aguas profundas.

Cuando ese año las lluvias monzónicas llegaron, el pozo se llenó y luego los pozos que habían estado secos por años tenían otra vez agua. Esto facilitó el aumento de las capas subterráneas y pronto la zona fue declara “blanca”.

Así fue como su organización TBS se instaló cerca del parque nacional, Reserva de Tigres de Sariska, a 107 kms. de Jaipur y 200 kms. de Delhi, en el distrito de Alwar, estado de Rajasthan.

Los buenos resultados lo llevaron a recorrer poblados cercanos para reconstruir y reparar diques. En 1986, con voluntarios en la aldea Bhanota Kolyala construyeron un “johad” en el nacimiento de un río seco, el Arvari; y otras represas más en los pueblos a lo largo de toda su área de influencia; presas de barro y otras de cemento, construyeron 355, la más grande de 244 metros de largo y 7 de altura. Y en 1990 después de estar seco por 60 años, el río comenzó a fluir nuevamente.

Aunque todo eso ya era un verdadero milagro, el nivel del agua en estanques y lagos alrededor del Sariska no fue el esperado. Rastreando descubrieron que el agua se evaporaba en una serie de pozos en desuso dejados por la actividad minera, de esta zona rica en reservas de cobre y mármol (India es el tercer productor mundial de éste último).

Así 1991 se inició una batalla legal que culminó años más tarde con 470 minas cerradas.

5 ríos y 1000 aldeas

En adelante TBS construyó 115 estructuras de hormigón dentro del santuario y otras 600 estructuras en la periferia; 1995 el Arvari era otra vez un río perenne. Desde entonces “el hombre lluvia” ha ayudado a construir más de 8.600 “johads” y otras estructuras. Ha llevado agua a más de 1000 aldeas y “revivió” cinco ríos en Rajasthan, Ruparel, Sarsa, Bhagani, Jahajwali.

El éxito de su labor quizás está en la visión que implementan: trabajar para el “empoderamiento de las comunidades, creemos en el enfoque gandhiano del autogobierno  –dicen en su sitio web-, para hacerlos autosuficientes”.  En algunas aldeas se han creado ‘Parlamentos del Agua’, destinados a cuidar el recurso y concientizar a la gente para mantener la sabiduría tradicional de la conservación del agua.

En los últimos años Rajendra Singh se ha involucrado en otras luchas medioambientales, como parar el intento de hacer una hidroeléctrica en un afluente del Río Ganges (al que se pronostica una potencial sequía para 2025), a desafiar la instalación de industrias que utilizan grandes cantidades de agua, como fábricas de agua y refrescos y oponerse a iniciativas de privatización del recurso. A nivel internacional, es parte de organizaciones como Our Water Commons, que promueven el acceso al agua.

En este breve video (5.33 Minutos), en inglés, está la trayectoria y logros de TBS y su líder.