Ahora hay un Atlas Mundial de los conflictos medioambientales

Financiada por la Unión Europea, la iniciativa muestra que los problemas ecológicos aumentan en todo el mundo debido a la demanda de la población más rica, pero que afecta a las comunidades pobres y marginadas sin poder para acceder a la justicia. El objetivo de la plataforma interactiva es visibilizar tanto los conflictos como a los responsables.  

Los conflictos medioambientales por contaminación de agua, tierra o aire parecieran ir en paralelo al desarrollo. Represas, proyectos mineros, tala indiscriminada de bosques para plantaciones de monocultivos, ponen en riesgo los recursos de todos y los medios de vida de las comunidades más cercanas.

Afortunadamente, también aparecen iniciativas que intentan denunciar y detener. A  mediados de febrero surgió una plataforma en línea para monitorear la deforestación y conflictos ligados al bosque del mundo; poco después en Chile, nace otra herramienta del mismo tipo para abordar los conflictos por el agua, y ahora se lanza un Atlas Global de Justicia Ambiental, con mapas interactivos que quieren poner en evidencia los conflictos ecológicos en su conjunto.

La iniciativa presenta al menos mil conflictos de este tipo vinculados a la demanda de energía y otros recursos, y el número de ellos irá subiendo según visualiza el equipo internacional de expertos que sacó adelante el proyecto, coordinado por el profesor de Economía de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), Joan Martínez Alier, y economistas del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales (ICTA).

Este Atlas es parte del proyecto europeo Enviromental Justice Organizations, Liabilities and Trade (EJOLT) y fue financiado por la Unión Europea.  En él se involucraron más de 100 personas de 23 universidades, 18 países, además de colaboradores de todo el mundo. La herramienta permite a los usuarios buscar y filtrar a través de 100 campos y rastrear por país, producto, tipo de conflicto, etc. Con un click –dicen sus responsables- se puede acceder a los datos de problemas mineros, de energía nuclear, residuos y químicos, fractura hidráulica o mega proyectos que dañan a las comunidades y medioambiente.

POBRES E INDÍGENAS, LOS MÁS AFECTADOS

Según Martínez Alier, “El atlas ilustra cómo los conflictos ecológicos están aumentando en todo el mundo, por las demandas de materiales y energía de la población de clase media y alta, y las comunidades que reciben el mayor impacto son pobres e indígenas, que no tienen poder político para acceder a la justicia ambiental y a los sistemas de salud”.

Muchos de los conflictos denunciados están en lugares de difícil acceso y afectando a los últimos ecosistemas prístinos que quedan en el planeta, a menudo ocupados por comunidades indígenas. Incluyen contaminación de agua, agotamiento y degradación de la tierra, liberación de sustancias tóxicas y peligrosas al medioambiente, y la pérdida de control de las comunidades sobre estos recursos necesarios para su subsistencia.

Mientras enormes reservas de agua y tierra están bajo amenaza –advierten desde la plataforma-, problemas como el cambio climático no se están abordando y las “compensaciones de carbono son falsas soluciones”.

IMPUNIDAD Y FUENTE DE INSPIRACIÓN

El mapa muestra tendencias preocupantes, según el catedrático, “como la impunidad de las compañías que cometen delitos medioambientales o la persecución de los defensores ambientales, pero también es fuente de inspiración”. En medio de historias de devastación ambiental, represión y persecución a activistas, hay un 17% de casos de victorias, donde Cortes de justicia han detenido proyectos o recuperado bienes comunes.

En la mirada de la coordinadora del Atlas, Leah Temper, “sólo una vez que las comunidades se levanten y digan ya no podemos contaminar más, los gobiernos y las empresas van a cambiar su comportamiento”.

Y es que uno de los objetivos del mapa, es que los impactos ambientales generados por la economía y el consumismo se hagan visibles a los ojos de los consumidores finales, lo mismo que las responsabilidades del Estado y los privados cuando corresponda. Además, pretende servir de espacio virtual para los que trabajan en temas de justicia ambiental obtengan información y aunen esfuerzos con otros grupos que trabajan en temas relacionados.