La mascota del Mundial podría extinguirse

Los promotores del armadillo bola como símbolo de la Copa de Fútbol 2014, seguramente esperaban más de los organizadores del certamen para avanzar en la protección de la especie en peligro. Dado que no se han pronunciado y tampoco pretenden enviar mensajes ambientalistas con “Fuleco”, proponen que cada gol se transforme en hectáreas de protección de su hábitat… aún no hay respuesta.  

Aunque falta para su inicio, ya todo es Mundial de Fútbol. Y antes de que los goles colapsen los medios, quienes propusieron que la mascota del evento fuera el armadillo bolita, conocido como “Fuleco”, levantan la voz en su defensa. Porque el personaje no es de ficción -a pesar de salir de caricatura en los afiches- y está en peligro de extinción.

Justamente su uso para promover el certamen por los organizadores y el silencio que hasta ahora han mantenido respecto a su situación, llevó a científicos a lanzar al debate una provocadora idea: que cada gol del Mundial se transformen en 1000 hectáreas de protección de la caatinga, como se denomina a la zona semiárida del noreste brasileño, hábitat del armadillo.

Desde la FIFA, según consignan agencias, se ha señalado que haberlo elegido “ha ayudado a aumentar la conciencia sobre el armadillo bola y su estatus de vulnerable”. Sin embargo el presidente de la Asociación Caatinga, entidad promotora de su elección, desmiente: “Fuleco no ha utilizado ningún discurso ambiental, no dice que está en peligro de extinción. Muchos ni saben que Fuleco es un armadillo, ni siquiera aquí en Caatinga, de donde es oriundo el animal”, dijo Rodrigo Castro.

El real armadillo bolita.

El real armadillo bolita.

La FIFA aclara que no es su objetivo “promover mensajes ambientales específicos”. Pero en el artículo en que fue lanzada la idea se afirma que no quieren que su elección sea sólo simbólica “sino que efectivamente contribuya a la conservación de esta especie tan carismática. Y de su ambiente”, según el catedrático de la Universidad Federal del Valle de San Francisco (Univasf), José Alves Siqueira.

El fútbol y la ecología deberían asociarse a la palabra “Ful – eco”. O al menos era la intención cuando fue bautizado, buscando asociar el evento deportivo a la protección del medio ambiente, especies y ecosistemas. Y no sería malo que parte de las millonarias recaudaciones del certamen ayudaran a su conservación.

“La FIFA autoriza a empresas para la venta de productos con Fuleco, incluido un millón de peluches producidos en China pero ni una pequeña parte de ese dinero va a la protección de la especie”, se queja Castro, quien desde 2012 se empeña en convencer a las autoridades de proteger al armadillo.

Más allá del Mundial, hace poco el gobierno brasileño anunció que a fin de año el vinculados al Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad (ICMBIO) debería alistar un plan de conservación, pues el armadillo de tres bandas -Tolypeutes Tricinctus, que no supera los 50 centímetros y pesa menos de un kilo- figura en la lista de sus especies amenazadas.

“Si no se hace nada se corre el riesgo de que desaparezca de la naturaleza en los próximos 50 años; se estima que el 30 % de la población que quedaba en la última década han desaparecido”, advierte Asociación Caatinga, que es apoyada en su afán proteccionista por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), en cuya Lista Roja el armadillo figura como vulnerable y en su historial se señala que hasta 1996 se creía extinto.

Aquí puedes ver un video con imágines del armadillo.